Hace mucho tiempo comencé a escribir cuentos infantiles para un colegio de bajos recursos. La mecánica era simple, iba con un cuento, se los leí a los niños y luego les daba una hoja de ejercicios de comprensión de lectura, fui unas cuantas veces personalmente aunque aún sigo escribiendo y enviándolos para allá, se me ocurrió colgar uno de los cuentos que escribía (para niños entre 3 a 7 años de edad), si les gusta el cuento y tienen niños, pueden leérselos jeje
*agregué algunas respuestas que usualmente me dan los niños cuando les leía un cuento y de alguna forma el post es para agradecer a toda esa gente que lo hace siempre, que ayuda a la educación sin esperar nada a cambio, es una labor bastante sacrificada y aunque mi experiencia fue bastante corta, fue bastante buena también....

Érase una vez en un reino lejanoooo, no, no, lejano no, de hecho, era un reino cercano, tan cercano tan cercano que todo el mundo lo conocía. Donde siempre hubo un rey, una reina, un príncipe y una princesa. Un gnomo, un bufón y un árbol de frambuesas.
Niño: ¿Qué es un gnomo?
Niña: ¿Qué es un bufón?
Niño: ¿Qué es una frambuesa?
Un gnomo es un enano amargado que vive triste y sin prisa, un bufón es un hombre que le gusta reír y hacer reír a toda prisa y una frambuesa es una fruta casi tan rica como una cereza.
Que extraña combinación para tan grande reino y tanta belleza, pero no todos eran buenos ni veían la vida color frambuesa. El rey era un hombre feliz he intentaba que todos fueran felices, las aves cantaban más fuerte cuando salía a su balcón y la gente aclamaba su nombre cuando cantaba una canción, pero había una sola cosa que el rey no dejaba. Que ningún hombre, mujer o niño se acercara al árbol de frambuesa, ni siquiera su tan querida hija, la pequeña Teresa.
Una noche de tormenta que la reina no tuvo en cuenta, los dos pequeños salieron a jugar al jardín del reino. Reían y corrían bajo la lluvia, sin miedo a los relámpagos y a los rayos. El gnomo que se llamaba Delayo los vio desde lo más alto del un árbol. Gruño, gritó y gimió para que los niños se marcharan, pero los niños aún con ganas cantaban.
El gnomo muy molestó se alejó, pero antes, de la rabia, una frambuesa arrancó y sin pensarlo, se la comió. Al día siguiente, el rey muy bueno, de furia estalló. A los niños ante todo el reino castigó y ellos en llanto dijeron “el gnomo se las comió”.

El Gnomo rió, acusó y mintió “Fueron ellos mi rey, fueron ellos” pero antes de que el rey los castigara se percató que entre risotada y risotada un pedazo de frambuesa escapaba. Al darse cuenta de su error el gran rey pidió disculpas y al gnomo arrestó. Pero los niños de buen corazón y con razón, le pidieron al rey por el perdón, del gnomo y su traición.
El rey conmovido y satisfecho, dejó libre al gnomo en el momento. Y antes que se acabe el cuento, el amargado gnomo acabó contento. Mas contento que el Bufón que no llegó a entrar al cuento.
Narrador: Bueno Niños, ¿que aprendieron de este cuento?
Niños: ¡Que los gnomos son malos!
Narrador: No, que aunque a veces la gente haga cosas malas, nosotros debemos mantener un buen corazón, como los niños y perdonarlos…
Narrador: ¿Les gusto el cuento?
Niños: Siiii!!!!
Narrador: ¿Quieren otro cuento?
Niños: Siii
Narrador: Entonces la próxima semana se los cuento

Niños: Nooooo