miércoles, 17 de diciembre de 2008

Wally feel good

Con sus lentes tamaño extra – large, extra – nerd, una camisa a cuadros, un pantalón color caqui sacado de los años cincuenta y un estilo tan peculiar de caminar (una mezcla entre arrastrar los pies y caminar arqueado). Wally esquiva a la gente en las muy peligrosas calles limeñas.

No pierde la sonrisa y saluda a la gente al pasar, cosa que los demás no entienden y le devuelven el saludo con un insulto o un gesto casi tan ofensivo como su sentido de la moda.

Wally arranca una pequeña flor del suelo, se la acerca a la nariz y la huele tan romántica y estupidamente a la vez, su andar se hace mas porfiado, pero él siente que la vida le sonríe, de hecho, mientras camina tatarea un poco de soul y deja escapar de su boca con ligereza un “I feel good, naranaranarana, i feel that you know it naranaranarana…”

Al ritmo de la música intenta contornearse y darle algo de estilo a sus pasos, así nos damos cuenta, que también carece de ritmo…….y estilo. Pero no importa, el desgraciado es feliz, no necesita que la vida le sonría, él le sonríe a la vida y así pasan sus horas, caminando sin rumbo.

A la distancia dos sujetos lo observan y ríen, se acercan y le cierran el paso, Wally sin dejar que el ritmo de la música se escape les responde cantando “please let me pass, naranaranarana…” los sujetos sacan una navaja y sin dejar de sonreír por aquella muestra tan agradable de estupidez uno comienza: “dame todo tu dinero, esto es un robo” y el otro completa casi irónicamente “I feel that you know that, naranaranarana”

Pobre Wally, sus piernas desnudas tiemblan de frío en ese rincón amargado de lima que lo observa desde un nublado cielo, como quien se burla de él; sin pantalón, sin dinero, sin dignidad y…esperen…..Wally empieza a tatarear de nuevo, otra vez el ritmo se apodera de esas flacuchentas piernas y decide seguir su camino al ritmo del soul.

Mientras los ladrones huyen tranquilamente con un nuevo par de zapatillas, pantalones y una billetera con tan sólo un par de soles en su interior, uno de ellos se detiene, regresa la vista al extraño sujeto que acaban de timar y dudándolo le pregunta a su compañero sobre el robo realizado.

“Chato… ¿ese no es el mismo sujeto que atracamos la semana pasada?”

Los dos voltean hacia el extraño cantor y bailarín y reconocen con una mueca triste que si lo es. En un segundo de conciencia afligida se acercan apenados con la intención de devolverle sus pertenencias pero Wally está totalmente perdido en la música, con los ojos cerrados se da la vuelta y los señala a un ritmo casi contagiante mientras baila, remueve la cadera y con una seña le pide que lo sigan.

Las calles limeñas no están acostumbradas a esto, tres sujetos bailan y tatarean al ritmo del soul, hasta que uno de los ladrones olvida sus inhibiciones y recuerda que en algún momento de su vida quiso ser cantante y deja escapar un terrible, poco afinado pero en todo caso, feliz: “Waaaaa, I feel good”…

Ahora hay tres locos, dos tatarean y bailan, otro canta a voz en cuello como si estuviera en el mejor de sus conciertos. La gente les abre paso y los miran asombrados.

Una chica de exuberantes caderas camina en dirección contraria y a pocos segundos de colisionar con aquella locura (tengo que reconocer, agradable locura), la muchacha de vivos ojos café y cintura envidiable mira a los lados intentado encontrar las cámaras y al no verla llega a una rápida conclusión: eso no puede ser otra cosa que un programa de cámara escondida. Ella siempre ha soñado con salir en televisión y siente que es su oportunidad. Al estar tan cerca de ellos decide unirse antes que esquivarlos, colocándose unos pasos detrás de Wally y en el medio de esos dos ladrones se contagia por el ritmo asfixiante del momento.

Wally se acomoda los lentes tamaño extra – large/nerd y en un momento de éxtasis, con toda la certeza de ser el hombre más feliz que ha pisado esta tierra, le agrega un paso más a ese ritmo descarriado, ahora también…menean el trasero.

Dos cuadras más allá la canción no acaba y son ocho locos más los que se unen a sus filas, en una mezcla de flexión de piernas, movimiento de cadera, meneito de trasero y ahora un último agregado, palmas en el aire… Wally continúa.

Un par de camionetas de policía los siguen a paso ligero pero dentro de esa esfera de locura la gente ha dejado que sus instintos y sus emociones primen antes que nada y el soul los contagie.

Wally se detiene frente a una puerta grande y dos guardias de seguridad salen a recibirlo.

“Wally, loco del demonio, te volviste a escapar y te llevaste otra vez mi billetera – luego de rebuscarlo – otra vez la perdiste, no lo puedo creer.”

Lo apresan fuerte de cada brazo y el en un último intento de alegría desencajada se despide de aquellos compañeros que compartieron su locura por un día.

Uno a uno se fue dando cuenta de la situación y alejándose avergonzados, ocultaron ese momento para siempre, pero en su memoria quedaran grabados aquellos minutos de libertad extrema, alegría contagiante y locura pura, que solo Wally les pudo dar.

Así que sólo me queda por decir…. “I FEEL GOOOOOOOOOOOOD NARANARANARANAA….”


Química


Como dos extraños mirando la nada nos tocamos en la suavidad que solo el roce de su piel me puede dar. Observando con cautela su belleza temo despertarla y en silencio sonrío con la seguridad de que es amor lo que siento.

Son sutiles diferencias los que hacen de nuestros cuerpos dos entes compartiendo una misma cama, un mismo espacio, un mismo corazón. Tú me dijiste con certeza que jamás me amarías y con seguridad te digo: que me amabas con todo el amor que solo yo te puedo dar.

Otra vez solos, tu y yo en este espacio vacío que nos separa y nos une, que nos enlaza en placeres que solo vivimos cuando soñamos en nuestras fantasías despiertas.

Soy tuyo, tú eres mía, y en esta duda eterna del amor por siempre me detengo a meditar por un segundo si será verdad lo que alguna vez con miedo me dijiste:

¿Existe el amor entre personas opuestas o es tan sólo la química de dos cuerpos al chocar?

jueves, 11 de diciembre de 2008

Pasado y presente


En sus ojos tristes una verdad irreprochable se esconde. En el matiz de ojos color pasado se escurre un recuerdo.

Arrepentido de decirle que la odiaba con tanto amor; la extraña….la angustia lo envuelve.

Esa acida sensación que se cola en el alma y envenena el corazón con pensamientos oscuros que apagan la única luz de su esperanza

Camina, da vueltas, olvida y recuerda con la seguridad de amarla y la convicción de no volver a verla.

Lo engañó o eso cree.

La duda lo envuelve
La pena lo mata
El orgullo le quema

La soledad, amante prisionera de un alma solitaria le besa las sombras, lo abraza, lo toca. La desconfianza ronda corazones ansiosos, destruye la esperanza de un sueño y enamora a la soledad.

Palabras antes de ti, porque contigo…

Contigo aprendí que el amor verdadero no le da lugar al miedo

Por eso puedo decir sin temor a equivocarme

Por esta vez y para siempre:

Te amo.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Sentimiento sepia


Semblante duro, mirada de hielo, corazón impertinente.

…Fuma intranquilo…

Con cada bocanada de humo intenta derretir el hielo que cubre su alma y no puede. Está ella, que no está con él y lo atormenta la incertidumbre de perderla cuando aún la tiene.

Su habitación vacía. Con la excepción de una silla rodeada tan solo de paredes blancas y humedad, que parecen filtrarse en un piso de madera roído por el tiempo; el mismo que deja un olor a tristeza: ese sentimiento que renace de un corazón agitado por sus propias penumbras.

Fuma una vez más y decide olvidar la pena, pero se aferra al sentimiento inexistente de no tenerla y aún así retenerla en el grito del pensamiento. Las paredes blancas se vuelven de un gris oscuro, el humo de su cigarro se congela, unido a la silla que lo sostiene, queda fijado para siempre en un recuerdo.

Una mano limpia la lágrima que cae sobre la fotografía de aquel hombre de semblante duro y mirada de hielo. Y lo extraña, la única mujer que lo amó más al hombre que al recuerdo

…Por la fotografía de un momento extraviado en el sentimiento de un ser que divago hasta congelarse en vida y morir eternamente en el gris de su propia melancolía….

...El sepia de sus ojos se ha congelado eternamente en el recuerdo de una mujer que es víctima de su lenta agonía…

jueves, 6 de noviembre de 2008

El MeMe recibido


Bueno, primero explicare un poco de que trata esto...la verdad, aún no lo entiendo muy bien yo así que jugaré un poco con las reglas de este meme, para comenzar agradecer a Lara, ella fue la que me dio este Meme, si no conocen su blog...pues aprieten en su nombre que está bastante bueno (vamos con la publicidad jaja).


Seguramente todos ya en este punto ya apretaron en el enlace y se quedaron enganchados de la página, en otras palabras lo que sigue es casi como si estuviera hablando solo jaja....pues bien acá van las reglas:



  1. Linkear a la persona q nos escogió.

  2. Subir la imagen del Meme e incluir la fuente.

  3. Poner las reglas.

  4. Compartir 3 cosas que nunca hayamos hecho y nos gustaría hacer

  5. y 3 cosas que nunca hayamos hecho y nica haríamos.

  6. Elegir 6 personas al final y poner los enlaces de sus blogs.

  7. Avisar a estas personas dejando un comentario en su blog.

Yo la verdad voy a incumplir el paso 6 y 7 en mi función rompe cadenas je.



Bueno comienzo:


3 cosas que nunca haya hecho y nos gustaría hacer:



  • Disfrazarme de cuy mágico y regalar plata jaja

  • Escalar una montaña grande, grande, grande estar a un paso de llegar a la punta y quedarme un escalón abajo solo por joder

  • hacer que lara si crea en el amor jajajaja (ta q cursi a sonado eso jaja...tenía que ir con un poquito de cacha puesss)

  • (la 3 de verdad) Ser el primer hombre en pisar Marte para traer mi piedrita roja, venderla y volverme recontra millonario...y de paso tomarme una foto por allá

3 cosas que no haya hecho ni me gustaría hacer



  • Engañar a mi novia (esas cosas son una falta de respeto a uno mismo y a la persona que quieres)

  • Tomar hasta llegar a un coma etilico......aunque....nono mejor no jaja

  • Que me de amnesia

Bueno, ese fue mi meme, gracias Lara Holmes, aquella chica con él nombre misterioso y apellido detectivesco un abrazo y gracias por pensar en mi.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Un aroma a pasado y café

Primero que nada quiero disculparme por la ausencia, este mes ha sido una locura y espero a partir de la próxima semana darme una vuelta por todo los blogs que pueda y leer todo lo que me he perdido, por primera vez voy a colgar un cuento completo, es pequeño pero en comparación con mis otras entradas este es bastante largo, espero que lo disfruten, un fuerte abrazo para todos

Rodrigo


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Joaquín, amante del deporte rey, romántico sin causa y deportista por obligación, se encontraba sentado en una mesa de cristal un poco avejentada, respirando una combinación de capuchino y tabaco, los dos mezclados en el ambiente. Junto a él una botella de agua sin gas a medio tomar y una galleta entera recostada sobre una servilleta de papel.

A sus treinta y cinco años, el fútbol se mantenía como su segunda pasión, desde aquella tarde de julio en que una chica de dulces ojos negros le robara su lugar en el podio y lo convirtiera en, casi, un hombre decente. Mantenía ocupada la vista en un periódico deportivo de hace dos semanas, no se cansaba de leer la nota “Perú al mundial 2018”.





Alejó la mirada de la noticia por un segundo y vio al fondo del salón un reloj que marcaba las tres, había quedado con su novia a esa hora, en ese mismo café. Claro, la conocía a la perfección y sabía que las tres significaban las cuatro, un defecto del cual había aprendido a enamorarse, realmente no importaba, ya que le era infiel con lo único que ella le dejaba serlo; el fútbol por supuesto. Volvió a leer la nota de prensa por veinteava vez y sonrió como si fuera la primera.

- ¿Me puedo sentar contigo?

Una voz femenina hizo una pregunta poco inocente, y sin alejar la vista del papel Joaquín respondió un poco en gracia, pero mucho más en serio:

- Claro, puede hacer eso o pedirle directamente a mi novia que me agarre a golpes en el suelo, lo que tu prefieras

La chica, hasta ahora misterio para sus ojos rió dulcemente, una risa que llevó a Joaquín al pasado, diez años quizás o un poco más. Ahora no alejaba la vista del periódico por miedo a reconocer en su risa lo que sería un reencuentro cargado de dulces y amargos momentos, casi tan irónico como la esencia que los acompañaba, un aroma a pasado.

- Bueno Quincito, ¿me vas a invitar a sentarme o me busco otro café?


“Quincito” Dios mío, no podía dejar de pensar que alguna vez lo llamaron así, se rió de si mismo y dobló con cuidado la noticia para dejarla junto a su botella de agua, levantó la vista temiendo lo peor; que aún amara su recuerdo, y el duro golpe con la realidad lo confirmó. Mantenía su belleza: unos ojos vivos y dulces, una sonrisa alegre como pocas veces ella y una silueta casi perfecta, con un poco menos de abajo y un poco más de arriba, así la recordaba y fastidiaba.

- Quinciadita – le dijo con cariño – yo creo por aquí, a tres cuadras, hay un café mucho mejor que éste, si sales ahorita te acompaño a la puerta, pero sólo porque soy un caballero, no te confundas – se rió mientras acababa la frase cachosamente.

Ella hizo caso omiso a su pedido y se sentó junto a él, acercó la silla de golpe y le dio un apretón en la pierna que lo estremeció, se quedaron mirándose, como quien reconoce a un extraño, ella se perdía en sus grandes ojos verdes y él evitaba bajar la mirada y rozar su cintura, la química entre los dos era más fuerte que el mejor de los cafés en aquel lugar olvidado ese segundo por el tiempo.

- Estás más flaco – dijo ella y dio paso al silencio – es un cumplido, puedes decir algo ¿no?
- Tu estás más flaca – dijo él sonriendo – eso no es un cumplido, digo yo, como comentario al aire.







Se rieron, pero ahora se rieron juntos, ella buscó su mano y él la alejó mientras esquivaba su mirada

- ¿Sabes qué?, había pasado tanto tiempo, que creí haberte olvidado pero era simplemente una forma de extrañarte.
- Que cursi mujer – levantó la botella con agua y acercó la servilleta a él, buscó un lapicero en su pantalón y empezó a escribir en el humedecido papel.
- ¿Qué escribes? – preguntó curiosa y sonriente – ¿no me digas que sigues con los poemas?
- Me estoy copiando tu frase, quiero decírsela a mi novia cuando llegue – dio un largo respiro y expulsó lentamente el aire - ¡es que siempre se demora una eternidad, la frase se aplica! – se rió disimulando una sonrisa, pero ahora ella no le devolvió el gesto.

Dejó en una expresión vacía los ojos más tristes que él alguna vez vio, fue tanto el remordimiento, que preguntó rápidamente por ella y por algún nuevo dueño que mantuviera celoso su corazón. “Nadie”, dijo cortante y fugaz dando paso una vez más al silencio.

Habían sido años duros para ella desde que Joaquín se marchó, olvidado y golpeado se apartó, dejándola a ella con un nuevo amor que le vendió ilusiones y le regalo tristezas. Ni dos meses duro la fantasía, y el tan aclamado galán desapareció tan rápido como se la quitó. Ella intentó volver con Joaquín pero el orgullo los mantuvo alejados, él se fue a España a estudiar y ella se vio forzada a olvidarlo por no saber amar.

- Pasé mucho tiempo buscando a alguien como tú y nunca lo encontré, ¿lo puedes crees?
- Bueno, tienes que aceptar que es un tanto difícil buscar tantas tonterías en un sólo hombre

Se volvieron a reír juntos, ahora ella fue más rápida que él y envolvió su mano con la suya, él buscó desesperado al traicionero péndulo que se detenía al escuchar sus palabras y vio para su desgracia que tan sólo habían pasado diez minutos, necesitaba al amor de su lado para distraer esa lenta tortura, pero estaba casi seguro que no llegaría, por lo menos en los próximos treinta minutos y eso era pensar optimista de su puntualidad.

- Quinciadita, saca la mano, que si llega mi novia nos revienta a los dos – le dijo en son de broma, pero muy en serio, un nervioso Joaquín.
- Sigues siendo un tonto, pero tan lindo como siempre - rió ella.
- Si, es la culpa de mi madre.
- ¿Lo de lindo?
- No, lo de tonto – dijo barajando otras respuestas rápidas que quemaran los minutos restantes.

Su mirada buscaba los verdes y redondos ojos de Joaquín, clavados en el reloj traicionero a su espalda. “Fueron tus ojos lo que me cautivaron”, le susurró al oído, el aroma a café se iba haciendo cada vez más fuerte o era quizás que Joaquín respiraba enérgico y sin pausa. Alejó su mente de aquel lugar y recordó otros ojos, su primera pasión y su único amor en aquel momento, bastó con mirarla un minuto para que Joaquín imaginara su primer plan para enamorarla y diez años desde la fecha para ir lográndolo una vez por día con muchas victorias y pocos fracasos; ¿la receta de su éxito? Amar sinceramente o sinceramente no saberlo, pero estaba seguro que una de las dos era la respuesta.

- ¿Qué fue lo que más te gustó de mí? – segunda pregunta poco inocente de la noche de parte de ella, pero sabia que él era sincero y respondería.
- Me gustaron tus ojos….
- ¿Mis ojos?, no mientas, mis ojos son horribles.
- Caramba mujer, déjame terminar que pesada eres – el silencio ahora dio paso a las palabras de Joaquín.
- …Tus ojos, tu sonrisa, tu cintura, dueña del rollito más hermoso del mundo, eso me encantaba, pero para enamorarme necesitaba algo más fuerte…
- Si dices mi poto, te pego por mentiroso – reconociendo entre bromas sus verdades.
- ¿Cuál poto? – dijo él riéndose y levantándose ligeramente como quien busca algo que ha perdido.
- No, en serio Quincito, ¿de que te enamoraste?

Sus miradas se encontraron luego de una larga pelea por evitarse, ninguno de los dos se atrevió a parpadear y el péndulo traicionero detuvo una vez más su marcha hacia el infinito, ella lo miraba sonriente pero con un nudo en la garganta, esperando escuchar aquella cualidad que la haga sentir hermosa una vez más y él mantenía otro nudo intentando detener sus palabras.

- Tus defectos

Ella no esperaba esa respuesta, tan honesta y absurda y él no esperaba que le creyera, aunque fuera verdad. Una lágrima recorrió su mejilla y humedeció un poco más la servilleta de papel que se encontraba justo debajo de ella, haciendo de la palabra “extrañarte” una mancha deforme en su existencia.

- Dije tus defectos, no por llorona, no me hagas esto que no se manejar el llanto mujer, tú me conoces – ella se secó las lágrimas y soltó una carcajada entrecortada.

Joaquín la miró triste, dándose cuenta que ella necesitaba amarse tanto como alguna vez él la amó y él buscó darle sin rencores lo que necesitaba en ese momento: un amigo.

- La verdad, fui bastante tonta al dejarte
- Si, es verdad – Joaquín no aguantó la risa y se dejó llevar, ella lo miró desconcertada y rió con él.
- Sigues riéndote como tonto Quincito – Joaquín frenó la risa inmediatamente y se aclaró la garganta
- Que te puedo decir, tienes razón – volvieron a reírse, pero ahora disimuladamente.

La mujer se puso de pie a toda velocidad y lo miró con ojos brillantes; humedecidos ya no por el pasado sino por el presente y feliz de saber que Joaquín seguía siendo él hombre del cual, alguna vez estuvo enamorada, ya que con el tiempo, había empezado a odiar que la gente cambie, felizmente en Joaquín, el único cambio eran unos cuántos kilos menos.

- Me voy antes de que llegue tu novia Quincito, o voy a tener que recoger los pedazos.
- Sabia decisión mujer, pero no mientas, tu también estas aterrada – le sonrió aunque quiso reír una vez más.
- Te adoro – le dijo sin pensarlo dos veces.
- Que te puedo decir – la miró por un segundo, otra vez en silencio – soy, casi, tan adorable como tú.

Sellaron la despedida con una sonrisa y sin esperarlo ella se acercó a él y le plantó un beso en la mejilla, él la jaló de la cintura y le dio un par de palmaditas a un pequeño rollo escondido en su cadera.

Desapareció por la puerta, él bajó la mirada y la clavó en el recuerdo, no tuvo tiempo de perderse en sus fantasías, la mujer de ojos negros que amaba apareció de improviso y buscó sus labios.

- Perdóname, Perdóname, me he demorado mucho – dijo ella apurada.
- ¿Mucho? pero si solo han pasado… - buscó el infame péndulo y se dio cuenta que marcaban las cuatro y diez, el tiempo había transcurrido volando – No te preocupes, ¿no te he dicho nunca que me enamoré de tus defectos?
- ¿Te enamoraste de mis defectos?, ¿de donde sacas esas tonterías ah? – se burló ella mientras jugaba con su rostro.
- Aunque la verdad es que: había pasado tanto tiempo, que creí haberte olvidado pero era simplemente una forma de extrañarte.

Ella le tapó la boca cariñosamente y volvió a besarle los labios; “tonto”, le dijo riendo.

- ¿Puedes creer que es la segunda vez que me lo dicen hoy?

Se puso de pie y la abrazó fuerte de la cintura, “vámonos de acá, ya me cansé del aroma a tabaco y café”. Al pasar junto a la puerta una anciana miraba de mala gana a Joaquín y no se pudo contener: “Fresco”, pareció decir con dificultad por la ausencia de dientes, su novia no entendió, pero él si. Se alejó unos cuantos pasos y giró lentamente para darse cuenta de que la anciana lo seguía con la mirada con una mueca de desaprobación, no pudo con las ganas y le guiñó un ojo, la anciana ruborizada le quitó la vista de encima y de las tres fue la única que decidió olvidarlo.

martes, 16 de septiembre de 2008

Todo y nada



Somos como dos gotas que existen en un mar de incertidumbre, perdidos en la agonía de creer que nos hemos hallado siendo tan sólo caminantes en pena de un sentimiento fugaz, pocas veces eterno.

Explorador una vez más del significado de amor entre mis letras, con la seguridad de haber encontrado en tu piel sus misterios y en mis anhelos tus virtudes. Eres el rocío que nunca moja pero mantiene vivo, eres la luz en el camino que se apaga pero deja la esperanza. Eres todo y a la vez, no eres nada….

¿Cuántas veces pensaste que amabas y te equivocaste?