sábado, 15 de mayo de 2010

El ascensor


- ¿Y si te dijera que te amo?, preguntó con timidez el muchacho, que parecía abrir de sobre manera sus redondos ojos azules a la espera de su respuesta.

- Correría hacia la ventana y saltaría – dijo ella riendo entretenida

- Tampoco, ni que te lo fuera a decir – Su indignación era evidente pero se mantenía calmado para no levantar sospechas.

- ¿Por qué?, ¿me amas? – preguntó inquisidora, con una sonrisa escondida entre los dientes

- Ja, ya quisieras – se alejó el muchacho en dirección hacia la ventana, por ella, los carros se veían diminutos en ese doceavo piso miraflorino –seguro terminaría saltando por la ventana al segundo de decírtelo.

- ¿Para intentar atraparme? – Se volvió a reír ella.

- Ja------ Ja, que cómica eres. NO PARA CAERTE ENCIMA! – intenta bromear enfadado.

- Bueno, seguro eso es lo que quieres desde hace tiempo – No pudo contener la sonrisa y deja escapar una pequeña carcajada cuando se cruzan sus miradas y lo observa iracundo.

- Bueno, ¿sabes qué?, ¡me voy! – la esquivó a pasos agigantados intentando alcanzar el ascensor.

- ¿Pero te vas a ir sin escuchar mi respuesta?

- Ya sé, te tirarías del doceavo piso… ja….ja….chau – dio un paso dentro del ascensor y oprimió “LOBBY”, siempre había odiado lo lento y tedioso de ese aparato, parecía demorarse el doble o triple de cualquier otro ascensor para llegar a su destino, pero era entendible, era un edificio antiquísimo e iba de la mano con aquel modelo descontinuado que parecía sacado de una película en blanco y negro.


11….


10…


No podía dejar de pensar en sus ojos negros y redondos, como si en la más clara de las noches limeñas colgaran dos estrellas de inagotable dulzura, y ni hablar de su cuerpo, cada curva indescriptible, con movimientos capaces de deshacer del papel, esta tinta.


09…


08…


Con aquella piel morena, como tostada por el sol de febrero y endulzada en esos labios rosados que se colaban cada noche entre sus sueños.


07…


06…


Como odiaba la lentitud de este ascensor, como si fuera él, cómplice y autor de estrategias para mantenerla alejada de él, como si cada piso se volviera eterno y entre el quinto y el cuarto hubiesen años de separación que alimentaban su amor por ella, y a la vez, una desesperación terrible por verla.


05….


(Amor, Desesperación, impaciencia)


04…


No quiere pensar en ella, le ha dolido en el alma su respuesta, sabe ahora más que nunca: “Ella no te ama”, se repite y se lo vuelve a repetir y le duele tanto pensar que todo este sentimiento, tan grande, tan fuerte, quede recluido en una simple fantasía.


03…


La puerta del ascensor se abre, es Cristina. Se conocen desde hace años y han logrado entablar una amistad en los interminables minutos que hay del tercer piso al primero.


- Hola Bru, te veo molestó – acierta de buenas a primeras.

- Hola Cri, si otra vez lo mismo – acortan los nombres para ganarle al tiempo y saber un poco más de cada uno antes de tocar el suelo.

- ¿Otra vez ella no? – suspira, entiende que recolectando aquellos minutos año por año, podría terminar una novela de romanti-comedia que la harían ganar un premio, pero… que flojera escribir…

- No te quiero aburrir – intenta cortarla

- Nunca me aburres – le sonríe, él le devuelve la sonrisa pero con la desazón ganándole por dentro.

- ¿Qué te parece – dice ella – si en vez de despedirnos en el primer piso como siempre, nos vamos a tomar algo?


02…


01…


Ella observa desde su ventana en el doceavo piso, lo ve salir por la puerta con ella y siente un pequeño ardor en el pecho que logra ocultar como todas las veces hasta hoy, pero algo cambia esa noche, no se despiden en la entrada, caminan juntos cruzando la pista hasta su auto y él le abre la puerta.


El ardor en su pecho se generaliza y sus grandes y redondos ojos negros parecen estallarle, corre hasta el ascensor y aprieta el botón de subida mientras que en la pantallita superior ve un número en rojo que parece resistir a moverse…


01…


02…


Ella recuerda toda las veces en las que estuvo enferma y la cuidaba, los detalles para sus cumpleaños, los arrebatos y celos que la hacían reír y que poco a poco la enamoraban, sus ojos azules que parecían brillar cada vez que la miraba….


03…


04…


Conversan unos minutos, él de pie junto a su auto y ella sentada en el piloto haciéndole señas para que se siente junto a ella. Parece tentando y a la vez, sabe que realmente no quiere hacerlo….


Detrás de él escucha un grito casi sin aire


- ¡Hey tu! – él voltea y la ve despeinada, agitada y molesta, sus ojos negros brillan con una intensidad que lo atrapan - ¡SI TU!, ¿ADONDE CREES QUE VAS?


Se acerca a grandes zancadas al automóvil y cierra la puerta de golpe


- ¡Tú! – mirándola amenazante – PON PRIMERA Y ARRANCA


En una mezcla de indignación y miedo acelera embarrando sobre ellos el agua estancada bajo sus neumáticos, ella grita y maldice y a la vez intenta recuperar el aire perdido, con el pelo ensortijado y desordenado, un poco de barro en la ropa y en la cara, con los ojos casi salidos en una mezcla de negro con rojo y sus dientes chisteando; nunca la había visto más hermosa.


- ¿Por qué estas tan agitada? – le pregunta, aún sabiendo que bajo los doce pisos corriendo


- Es…a…. por… que…ría…. De…. Ascen…sor – dice rápidamente sin recuperar el aire.


- Pero, hubieras saltado por la ventana, así derrepente me caías encima – se ríe sin intentar disimular su sonrisa.


- Que…….Có….mi…..co…….ja……..ja


La coge de la mano y la lleva de vuelta al ascensor, él la mira con renovada confianza y ella lo mira con sus grandes y vulnerables ojos redondos. Ven la pequeña luz roja que empieza a bajar de su interminable travesía: 12…11…


Se acerca, ella se aleja, la apresa de la cintura y se vuelve a acercar, nariz con nariz sus ojos no pueden creer que se cumpla la fantasía y se besan durante los interminables minutos en los que el ascensor intenta llegar a su….un pitido los interrumpe y las puertas del ascensor se abren frente a ellos.


Miran atónitos la impresionante e inoportuna velocidad de su llegada, se ríen imaginando aquel maquiavélico plan del ascensor por separarlos, dan un paso en su interior y se vuelven a besar mientras las puertas se cierran apresuradas.


- Si se te ocurre ir rápido esta vez, te desarmo con mis propias manos – amenaza con firmeza a su enemigo y el conteo empieza otra vez.


1…


2…


Se besan….


3….


4…


Sus ojos se buscan, sus labios se piden (la desesperación está latente, pero es una desesperación diferente, les gusta)


5…


6…


La velocidad de su ascenso no los detiene, se aman, se toman, se besa, se abrazan


7…


8…


- Te amo – le dice ella


9…


10…


- Te amo – le dice él


11…


12…


Las puertas se abren en un santiamén


- ¿Vamos a mi cuarto? – le dice ella


Las puertas intentan cerrarse pero su brazo es más rápido y lo detiene. Se alejan a pasos agigantados mientras que con un pitido semi apagado el ascensor admite su derrota.

domingo, 21 de marzo de 2010

Prescindiendo de ti


La rabia se apodera de él, como cuando alguna vez interrumpiste la serenidad de su alma y lo obligaste a gritar rompiendo el sello de todos sus silencios.

Eres la causa y motivo de su desaparición y de la pena del alma envuelta en mil perdones. Como hacerte entender, si el que te escribe no entiende de palabras ni llantos, que alguna vez en las hojas de tu memoria esta tinta no pudo secar.

Soy tuyo o para ti, comenzaba otra vez en la tormenta inconstante de tus recuerdos y volvía a evaporarse

Acabamos con un te amo y comenzamos con un quizás, pero en el camino te aseguro que nunca hubo dudas; menos aún, un pero, aunque, quien podría negar un quizás, que se escapa de entre las páginas blancas de momentos oscuros, haciendo temblar al cuerpo y el alma se hace débil ante su figura, volviéndonos infieles hasta en palabras.

Como poder amar toda una vida sin encontrar en la rutina ese pequeño segundo que lo arruina todo en la debilidad de un error fugaz…

De la pasión que sólo existe por una noche; noche en la que existimos tú, yo y el terrible deseo de borrarnos de esta tierra por los inagotables golpes de la conciencia.

Por siempre tuyo….leyeron sus ojos en aquella página en blanco, arrugada tantas veces por la desesperación de olvidarnos

….Prescindiendo del segundo en el que te perdí….


……


Firmó el poeta traicionero, que olvidó de amor en sus letras.

sábado, 27 de febrero de 2010

Senderos de Piedra Caliza

El fuego quema sus pies en senderos ajenos a la imaginación humana, los gritos y el dolor lo enloquecen, o quizás ya enloqueció hace más de un milenio y vive en el engaño de una falsa cordura.


Aquel lugar tiene muchos nombres, muchos significados, pero un solo y oscuro final, Bruno ha olvidado porque llegó ahí, quizás una vida de infidelidades, las mentiras envueltas en sonrisas y los llantos que nunca fueron suyos pero que él causó.


Camina rápido, recorriendo un pasadizo de piedra caliza que parece encenderse sola y quemar sus pies descalzos. A cada lado celdas cubiertas de tierra y olvido, y las barras que esclavizan a los condenados parecen hechas de huesos tan duros, que ni el hombre más fuerte de aquel lugar podría romper.


Una mano ágil escapa del calvario eterno y le sujeta la piel con tanta fuerza que se siente desgarrado; “déjame morir para siempre, déjame, déjame” balbucea loco, con los ojos desorbitados y la sensación más triste que puede sentir el alma, un vacio eterno en la desesperanza certera de estar perdido.


Golpea el débil miembro que lo sostiene y le sonríe maliciosamente, “morirás como todas las noches esta noche, no te preocupes”


Las lágrimas se apoderan del pobre diablo que lo mira asustado, y es que hace mucho no cruza miradas con alguien que parece no estar aterrado en aquel infierno….sí, infierno.


Reanuda su marcha infinita, cruza mil celdas y entiende que en cada puerta se castiga un pecado diferente, una mujer infiel sufre interminables horas de placer que la agotaron hace miles de años y ahora sólo llora que se acabé, pero él y ella lo saben, nunca jamás se acabara.


Otra puerta le muestra un hombre agonizante, raquítico, con los labios partidos de tanta sequedad, lleno de llagas y dolor sobre una cama hecha de billetes de todas las naciones, por primera vez en su existencia parece que el dinero no lo puede saciar, aquí no sirve de nada. Un billete de cien dólares americanos cruza las barras de la celda con una brisa y en su débil locura el hombre en la insania total y desesperada intenta cogerla pero se escapa de entre sus famélicos dedos y al tocar el suelo se incendia y se vuelve papel carbonizado, el hombre llora como si le hubiesen arrebatado esa botella de agua que necesita, o ese almuerzo que hace cuanto no verá, pero la codicia parece ser lo único que sigue vivo en él y gime por aquel billete perdido de su propiedad.


Bruno camina durante horas y no encuentra su celda, aguanta un nudo en la garganta para evitar el llanto que intenta esconder en esa superficie fría que no se queja por el ardor en sus pies.


Unos ojos tristes se asoman de una de las infinitas celdas y le preguntan obligándole a detener el paso, “¿cuál es tu pecado?”.


-No, lo sé - se responde para sí mismo – deben ser miles, quizás verse obligado a observar las desgracias de la gente sin poder decir nada, sin poder hacer nada, aguantando el llanto y la tristeza sean su castigo, pero realmente no lo sabe, su alma se retuerce de miedo al pensar que algún día encontrará su celda y ese día empiece realmente su infierno.


Camina condenado camina, que cuando se agoten tus pasos empezará tu castigo, retumban las palabras recorriendo todo los rincones, escurriéndose entre la piedra caliza y taladrando sus oídos.


-Tengo que seguir caminando – le dice – no puedo detenerme, nunca podré.

-Si puedes – afirma él mientras sus ojos brillan, acerca su mano a la suya y abriendo su puño con cuidado le entrega una llave pequeña – esta llave te permitirá abrir cualquier celda, tienes toda la eternidad para escoger un castigo. Cuando te canses, usa la llave nuevamente para salir y busca otro – se ríe – así nunca te aburrirás.


-¿Por qué me la das?, ¡No podrás escapar de esa celda si me voy!


-Digamos que – gira la vista hacia su espalda, Bruno intenta ver que hay detrás pero solo hay oscuridad – me gusta este castigo, me gusta tanto, que podría quedarme una vida entera, o hasta mil – ríe una vez más – ¿quieres ver de qué se trata?, si no te gusta, tienes la llave para salir.


La curiosidad se mescla con la intriga, la fatiga tiene por primera vez esperanza y por un momento en tanto tiempo, él duda mientras un rostro sonriente espera su respuesta…


¿Qué escogerías tú se preguntan las almas de aquel lugar?

lunes, 1 de febrero de 2010

Senderos

Imagen del blog "Criatura Nocturna"

Camina por senderos oscuros, con palabras ajenas con recuerdos perdidos en un corazón vagabundo que lo sigue como perro fiel, escudando en su locura una sola razón para empaparse de ti.

Sus ojos de un claro oscuro que enternece el alma del que no lo conoce, se pierde en una primera percepción. Sus zapatos gastados de tanto caminar levantan el polvo que parece detenerse en la ingravidez de un minuto perdido, en el que el péndulo del tiempo no puede encontrar su camino de retorno.

Una gabardina cubre su cuerpo, y las sombras de una noche sin estrellas oculta la mayor parte de su rostro, pisa el césped con cuidado, preocupado de que sus huellas no queden grabadas en su andar y delaten el camino.

Llega a la lápida de sus palabras, aquellas que había intentado olvidar por tanto tiempo, se detiene por fin en la cumbre de un destino que no le pertenece e intenta volver a poner en papel lo que muchas veces dejó escapar de su mente.

Se arrodilla rendido por el recuerdo, conformándose a vivir en una vida sin ella, olvidando sus palabras, prisioneras de la tinta que nunca pudo ser derramada.

He puesto bajo tu pasado una lápida que me obliga a olvidarte…

He puesto en mi mente mentiras que te acercan y verdades que te alejen…

He puesto sobre mí la responsabilidad de nunca más amarte por respeto al amor de otra mujer...

Y sobre ti…

Sobre ti se posa la esperanza de estar equivocado.

martes, 29 de septiembre de 2009

Borrador de un sentimiento

Imagen del blog: compartiendomisimagenes.blogspot.com
Me dijiste que esperara al mañana para poder amarnos;


Esperé mil ocasos y una luna llena para olvidar tus palabras y seguir mis propios pasos.

Escribo sin ánimos de leer lo que dejo atrás, sin pensar, hipnotizado por el movimiento de mis dedos en un teclado que se vuelve frío y ajeno, tan lejos de la tinta y el papel donde empecé a escribir por primera vez.


Publicaré este sentimiento como nazca, sin el mínimo deseo de releerlo, sean ustedes jueces de mis palabras, y de aquel sentimiento que nace en mí al dejar mi mente en blanco para ella.


Qué tristeza dejarte escapar de entre mis dedos, escurridiza fantasía extraviada de mujer, que se pinta en mis ayeres y desdibuja un “tal vez”.


Quizás mañana te vea y te amé como la primera vez…

Tal vez, tal vez…

Eres la duda recurrente de un te amo en la intensidad de un minuto perdido. Me gusta escribir sin un sentido y que mis palabras me lleven a la deriva como el naufrago de sentimientos que imagino ser cuando no estas.


Tal vez, tal vez...


Sumergido estoy en la marea de tus labios y en el dulce despertar de un sueño infinito junto a ti.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Clandestinidad


He intentado escribir en mil palabras el significado de un sentimiento y sigo borrando cada idea…


Caminaba de noche, despacio, sigiloso con aire detectivesco y la apariencia cautiva en el sinsabor de engañarla con cada paso. A sus casi treinta años era lo más difícil que le había tocado hacer.
Giró en la esquina de Montalván con las Artes y descubrió un parque que lo esperaba silencioso como todos los miércoles a las 8:30p.m.
Una mujer de hermosos ojos negros y mirada sincera esperaba nerviosa en una banca, él se acercó cuidando sus pasos y por detrás le dejó un beso en la mejilla; la mujer salto de susto y pegó un grito que se ahogó al verlo…


- Hijo de tu “$·%...casi me matas de un susto


Se rió disimuladamente y la abrazó con cariño, sus miradas siempre se esquivaban, como quien no quiere ver lo obvio de aquella escena.


- Te estuve esperando casi media hora


En sus ojos una molestia impalpable era dejada de lado por una sonrisa, se volvieron a abrazar, él apretó lentamente su cintura para disfrutar cada segundo en ese intento, ella se perdía en aquel aroma innegablemente atrayente pegada a su pecho.


- No pude salir más temprano, estuve con ella, tu sabes cómo son las cosas
- ¿Cuándo le vas a decir algo sobre mí?
- Bueno estaba pensado que podría ser entre nunca y jamás – le sonrió e intentó no reírse.
- No pues, en serio
- Vamos, vamos, tu sabes que no puedo, ella no lo entendería


El silencio ocupó sus palabras por un minuto y sus pies jugaron a encontrarse, ella volvió a pegar su cabeza contra su pecho y el atinó a abrazarla, una vez más con cariño y con la certeza absoluta de una duda de amor.


- Sabes que te quiero ¿no?
- Si lo sé….gracias
- Imbécil – risas una vez más pero ahora de los dos
- Claro que te quiero, solo que no me gusta decirlo en voz alta
- Bueno, nada que tenga que ver conmigo lo dices en voz alta – le recriminó ella
- Au, eso fue un poco injusto


El silencio otra vez, como ayudando a cubrir los espacios vacios, él la miró seriamente, ella una vez más evitó su mirada…


- Porque me evitas la mirada…dime la verdad es por estos verdes intensos que te derriten – bromeo señalando sus propios ojos
- Uy sí, eso es, estas buenazo – se rió ella
- Yo sabía que era eso, porque nunca me lo dices y evitamos esta tensión sexual
- Tú sabes que no puedo, si lo hago, tendría que echarme encima de ti y besarte…
- Bueno, si es así, tendré que sacrificarme
- Te veo sufriendo eh…


Esta vez la mescla de risas evitó que el silencio aplacara el momento, los ojos de ella se posaron en él, y ahora fue el muchacho el que intentó escapar de su mirada.


- Me gustó hablar contigo pero tengo que irme, en cualquier momento me llama mi novia y prefiero estar en algún lugar donde tenga una coartada.
- Nunca le vas a decir algo sobre nosotros ¿no?
- ¿Sobre qué?
- Tu sabes, no te hagas, que aún somos amigos
- Ehhh…eso….amigos….no…
- ¡¿Por qué?!
- Bueno, tendría que empezar explicándole que aún te hablo, aún te veo….luego tendría que explicarle porque es mala idea que terminemos por eso y luego tendría que buscarme una novia nueva… y la verdad, estoy bien así.
- ¿Amas a tu novia?
- ¿Tú amas a tu novio?
- No me has respondido
- Tu tampoco
- No seas niño
- No seas niña
- Si soy una niña – sonrió
- Y yo soy…
- Un viejo
- Hey, Hey…todavía estoy en base dos, eso es ser niño
- Recuerdas cuando me amabas –presionó ella
- Vagamente – esquivó él
- ¿A quién amaste más?
- Esa no es la pregunta correcta
- ¿Entonces cual es?
- ¿A quién amas ahora?
- Otra vez me respondiste con una pregunta
- Entonces realmente no te respondí nunca
- Me estas confundiendo
- Esa es la idea
- ¿Me amas?
- Te lo puedo contestar en dos palabras
- ¿Te amo? – adivinó ella
- Esas son tus palabras
- ¿Y Cuáles son las tuyas?


El sujeto se puso de pie y se acercó rápidamente a ella posando sus labios cerca a los suyos, y cambiando el rumbo a último minuto logró colocar el beso en su mejilla... en el brilló de sus ojos dejó oculta una respuesta, le dio la espalda y empezó a alejarse


- Nunca me respondiste – le gritó ella a la distancia
- Amistades peligrosas
- Esa no es la respuesta a mi pregunta
- No, esa es la respuesta a mi pregunta – gritó él para asegurarse que lo escuchaban
- No entiendo – gritó un poco más fuerte
- Esa es la idea - dijo sólo para él mientras la dejaba atrás.

A veces somos mucho más de lo que podemos imaginar para algunos, sin saber, dejamos huellas imborrables en la vida de la gente y eso hace que tiendan a retenernos cuando nuestros momentos acaban. Alguna vez me dijeron que las personas entran a tu vida en tres categorías diferentes: Por una razón, por una temporada o por una vida y no importa en qué categoría estén siempre te impactan de una u otra forma, ayudándote a crecer, madurar y aprender… el problema esta cuando hay personas que por alguna razón entra una temporada en tu vida y se queda clavada para siempre en el corazón.

martes, 18 de agosto de 2009

Volviendo a mis palabras


Las noches limeñas son perfectas para olvidar los recuerdos empozados de memorias ajenas y pasados cercanos, eso eras tú o por lo menos así te describía.



Eras la definición perfecta de amor entre mis letras aunque hoy amara a otra persona con un corazón distinto al tuyo, vivía en un mundo que ya no giraba en lo turbio y difícil de tus momentos y la vida era sencilla, hasta quisiera decir feliz, llena de sonrisas y alegrías que por momentos me pertenecían.



Pero aún te amo, y dudo entonces que sea amor lo que siento por aquella mujer que dice amarme con locura. Escondo bajo llave una fotografía gastada y en indeleble el alma incrustada en el negro recorrer de su tinta.



Por siempre tuyo leí….
Por siempre mía esta pena
Por siempre nuestro el recuerdo