jueves, 10 de mayo de 2007

INDECICIONES



Puedo escuchar que el corazón late en los breves silencios en los que espero tu respuesta, se que quizás nunca llegue, se que quizás no lo seré pero casi puedo imaginarlo.

Te tengo perdida entre mi verso y mi almohada, te tengo tan lejos cada vez que me acerco y cada vez que me alejo te siento cerca, eres sin saberlo la única inspiración de mis palabras, de una sola hoja o quizás de miles.

Vivo en la maldición del quererte tanto y sin que me quieras aun te espero sin saber que esperar, escribo tu recuerdo bajo la luz de una luna que no me alumbra, que no me llena, que no te encuentra.

Escribo bajo la preocupación de un que diré, de un que dirán y de un como se dirá, escribo confuso para que no me entiendas para que se pierda el sentimiento en laberintos donde nunca buscaras, escribo sin saber que escribir pero escribiéndote, he ahí el don de mi pluma y la fuerza de mis palabras, porque para cada una de ellas existirá una mujer que siempre vista tu nombre y llene mi alma.

No tengas miedo de lo que aun no pasa ni pasara, escribo esto para descargar entre versos inconclusos mis palabras, hablo con frialdad del amor y con calor del miedo que lo atiborra, tengo miedo solo con saber que soy lo suficientemente valiente para arriesgarme y lo extremadamente tonto para inventarte, en una fantasía cargada de mentiras que nunca serán tuyas pero que ya hice mías.

Eres la curva perfecta de mis imperfecciones, la sonrisa constante de mis penas la mirada cautiva de mis momentos pendientes, soy el hombre que nunca miraste a los ojos pero encontró mi alma en los suyos, soy la broma incesante de tu juego y tu alegría porque para ti seré tantas cosas que no tienen valor y para mi serás el valor de una sola cosa a la que por mis propias razones llamare amor.

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